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La simplicidad de respirar

publicado por Antonia Zarhi R. el
La simplicidad de respirar

Respirar es muy simple, lo hacemos constantemente para recibir oxígeno, que pasa a la sangre y luego a todas las células. A grandes rasgos, podemos decir que así nos mantenemos con vida. No aprendemos a respirar, tampoco hay un manual para hacerlo. Simplemente sucede: inhalamos aire y luego lo exhalamos. Pero una vez que somos conscientes de ello, es cuando ocurre la magia.

Seguro que alguna vez escuchaste o leíste la palabra Pranayama y no sabías lo que era. A mi modo de ver -y en pocas palabras- es una herramienta que, a través de ciertos ejercicios de respiración, logramos sentir calma, paz y armonía dentro y fuera de nosotros. Para comprender mejor el término lo desglosamos en “Prana”: la energía vital del universo y “Yama” que significa control. Por lo tanto, nos referimos al control de la energía vital del universo, al hablar de Pranayama.

Este método se ha vuelto imprescindible en la vida de muchos. Como para Francisca Messina (25), instructora de Vinyasa Yoga y Consultora de Ayurveda, que realiza algunas de estas técnicas a diario siempre antes de practicar yoga. Ella lo define como “el control de la respiración con el uso simultáneo de bandhas”. Estos son contracciones controladas y sostenidas de zonas específicas del cuerpo. Al absorber energía, es importante que la hagamos fluir correctamente en nuestro cuerpo y luego mantenerla dentro, para eso están los bandhas. Hay tres principales: Mula Bandha, que inicia en la raíz de la columna vertebral y se activa con la contracción de los músculos del piso pélvico. La energía sube y llega a Uddiyana Bandha, la parte superior del ombligo. El diafragma se eleva hacia el pecho y terminamos en la garganta con el último, Jalandhara Bandha, que nos permite mantener la energía dentro.

Para Francisca, la energía vital está en todos lados: es lo que nos mueve, la naturaleza, los ríos y los bosques, “es cómo la vida ocurre”. Y Pranayama entonces es la manera que tenemos de acceder a esta energía cósmica y universal. “La absorbemos y nos volvemos parte de un todo, manteniéndonos vivos y vitales”. Gracias a estos ejercicios milenarios, podemos lograr un vínculo entre la mente y el cuerpo “y así estamos conectados y enraizados”. Algunos tipos son: Anunasika, Kapalabhati, Ujjayi, Shitali, Surya Bheda, Kumbaka, Samavritti.

Algo que parece tan sencillo, resulta ser esencial en nuestra vida. Ya lo he mencionado antes: nosotros tenemos las respuestas que tanto buscamos, es cosa de saber encontrarlas. Es que muchas veces no habitamos nuestro propio ser, dejamos de conocer nuestros lugares más recónditos y toleramos que la vida simplemente pase. Y es sólo cuando sintonizamos enérgicamente con esa esencia tan nuestra, cuando vinculamos la mente, el cuerpo y el alma, que podemos por fin sentirnos en armonía con el universo. “No hay nada que te entregue esta paz mental. Un Pranayama bien hecho te permite realmente vivir el momento presente y volverte parte de lo que está sucediendo en tu cuerpo. Eso genera una unión; conectarte a un todo. Te vuelves parte del ciclo vital que ocurre siempre, pero generalmente somos inconscientes de él”, asegura Francisca.

El Pranayama tiene cuatro etapas: inspiración (Puraka), retención de la respiración interna (Antara Kumbhaka), exhalación (Rechaka) y cuando los pulmones se mantienen sin aire antes de volver a inhalar (Bhaya Kumbhaka). Durante este ciclo que se lleva a cabo sin cesar, si tomamos consciencia de su encanto, logramos una sensación de pertenencia y entrega inexplicable. Francisca lo vive a diario, las técnicas de respiración son para ella indispensables. Afirma que “cuando de verdad puedes vivir este proceso de sólo pensar en el aire pasando por tu cuerpo, cuando tu mente está verdaderamente ahí, ocurre una simbología muy linda, que de eso se trata la vida: tomamos, recibimos y entregamos de nosotros a la tierra. Y así es como todos somos uno”.

Respiramos en todo momento y en cada lugar, eso bien lo sabemos. Y si queremos empaparnos con los beneficios del Pranayama, no necesitamos más que nuestra disposición para entregarnos al flujo de la naturaleza y sentirnos parte de ella. Así, por medio de nuestra conexión interna y externa, lograremos alcanzar el grado de plenitud más alto. Sólo gracias a la simplicidad de respirar.

 

 

 

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1 comentario

  • Cecilia rivas el

    Me encantó! Me parece vital tomar conciencia de este acto maravilloso que nos conecta con la Luz del Todo-Dios

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